lunes, 31 de marzo de 2014

Ponerse un jersey

Pensando en una nueva campaña para uno de nuestros clientes, Ignasi hizo una gran reflexión o, como queda más cool decir en publicidad, extrajo un gran insight.

Podemos afirmar que la figura parental nos ayuda durante toda nuestra vida, sobre todo, cuando somos pequeños y sin darse cuenta nos sobreprotege y nos impide crecer a ritmo rápido.

De hecho, aprendemos más cuando deja que nos equivoquemos, cuando nos deja llorar, cuando permite que lo intentemos solos, dejándonos tropezar una y otra vez con la misma piedra. Esto, como a padre, a veces es complicado, pero la satisfacción es mayor cuando los hijos consiguen hacerlo solos y ellos están allí para verlo. Porque han sabido esperar pacientemente a que sus peques lo probaran una y otra vez, a que pusieran sus bracitos solos dentro del jersey, a que la cuchara acertara torpemente dentro de la boca o que alcanzaran a coger aquél juguete que les queda muy lejos.

Así que hoy os quiero hablar de alguien que no me ayudó a ponerme el jersey y que esperó pacientemente a que lo hiciera por mi sola, animándome a intentarlo una y otra vez hasta que lo conseguí, aunque esto supusiera que algunos a mi alrededor se enfadaran porque tenían prisa por salir a la calle. O causara algún que otro desperfecto.

No solo lo conseguí una vez, sino que su apoyo hizo que me pusiera el jersey día tras día. Copié de él los mejores trucos para hacerlo y con el tiempo me puse jerseys, camisetas, calcetines, incluso camisas de seda llenas de botones.

Si lo hacía bien, entonces él chocaba su puño con el mío, una versión personalizada del give me five. Su aprobación. Y mi subida automática de ego.

Hoy ya no está liderando el equipo de pequeños estilistas, pero desde aquí quiero darle las gracias: por hacerme progresar, por dejarme crecer, y caer, por la paciencia, los consejos, por el cariño y por crear esta gran familia.


Gracias Robert J

lunes, 20 de enero de 2014

El so d'una època

En Lluís Gavaldà no té una gran veu, tots ho sabem, però ens desperta alguna cosa especial i, sobretot, li posa so a una època.

Una època sense grans marques, on la millor muda era un bonic xandall d'Esports Pujolràs i la millor peça per anar de concert era un "iaio" lila de 1000 pessetes del nyigui nyogui.

Una època sense preocupacions, en què amb 200 pessetes anavem al cine, i amb un paquet de pipes de "Can Lliri" passavem la tarda mal asseguts en una cadira del pavelló.

Sabiem de memòria tots els números de telèfon fixe, ens va sorprendre l'arribada del 972 i sabiem que a partir de les 10 no eren hores de trucar a una casa.

Una època que es gaudia plenament dels carrers, no ens en cansavem de recorre'ls, tampoc de la companyia. El dia especial era quan anavem a Girona, i una vegada a l'any, per nadal, ens permetiem el luxe d'anar de compres a la gran ciutat.

Una època de genolls pelats, de salts i música a Fontajau, de barraques, de Clàssic, d'institut, de fòrmules químiques, de Casal, d'UNO.

Lluis Gavaldà, Camarón, Els Amics de Les Arts, Joan Tena. Les veus, les èpoques canvien però nosaltres ens quedem. Per això avui volia recordar-te que malgrat els anys som aquí, i que avui et vull dir ben fort feliços 29.

lunes, 18 de marzo de 2013

TODO UN PLACER


A ver, lo confieso. Escribo en este blog porque a mi madre le gusta releer mi vida de vez en cuando, pero sobre todo lo escribo para mí, porque tengo mala memoria y así me permite recordar muchísimas cosas que por mi sola sería incapaz de retener.

Así que hoy, antes de que me pueda olvidar de los pequeños detalles sin importancia (como es el precio que llegamos a pagar todos), quiero dejar constancia de una gente muy, pero que muy fácil de recordar. Dicen que la amistad es gratis pero como bien dijo Jana, estas nos han costado 4.000€ for head (shhht! Pero muy bien invertidos, que conste), y si los tuviera en el bolsillo los volvería a pagar.

Después de esta entrada con tanta intrinculis os los presento. Se les conoce también como a los del PMD, los compañeros que los viernes y los sábados suben la cuesta de la Salle, los beceliaccinosaeromodelsecomida, los freaks que compran iphones, ipads y todas las palabras existentes empezadas por i, los cantantes de karaoke, los analistas en potencia, los amantes del hashtag, los que celebran con un brindis, aquellos que lo arreglan todo con un plugin, la nueva panda digital.

Me toca ahora confesarles a ellos que mi primer día estaba preocupada. Preocupada por si iba a aprender todo lo que quería y esperaba, pero también por si aquellos que compartirían clase conmigo serían buenos acompañantes 3.0. 

A ver, seguramente todavía me queda mucho por aprender acerca del marketing digital, me quedan muchos informes personalizados que desarrollar, muchas KPI’s que definir, pero es imposible encontrar un mejor grupo. Ellos han hecho la mejor estrategia de SEO posible en el algoritmo de Lara, y una buena estrategia de SEM (que los cafés en el bar no son gratis, que se lo digan a mi pobre Anna)! 

Ahora toca fidelizar... Intentaremos seguir viéndonos, chateándonos, tuiteándonos, comunicándonos y conociéndonos! Eso sí, cambiaremos la clase por un bar.

#todo1placer.

martes, 12 de febrero de 2013

El mitjà de can Florit


El noi de la Montserrat de Can Calic, l'avi, en Joan Turon Puig caga i fuig, l'alcalde de Susqueda, el meu padrí, en Joan de la Fecsa,  el mitjà de can Florit, el mimat d'en Rimbert, el nostre patriarca.

Quan érem petits, si més no més petits que ara, a Palafolls el dia començava amb l'oloreta de croissants que ens havia anat a buscar al forn del poble. Ens banyàvem a la piscina i, com que no li feien gaire gràcia els pèls, ens tocava portar un gorret del que ningú es salvava. La piscina, amb petits i grans, agafava forma d'una competició professional als ulls dels de fora. Quan estàvem ben secs (important que no caiguéssin gotes al porxo) tocava córrer a penjar a l'estenedor les nostres tovalloles d'en Mickey. Era important fer-ho ràpid per ser el primer en tenir torn a la falda de l'avi on, movent el balancí, ens cantava el "cocherito leré" i, amb una mica de sort, també un "arri arri tatanet". He de confessar que vaig estar anys preguntant-me per quin motiu a la farmàcia de Llagostera no tenien les famoses pastilles con el nombre de L-A-R-A, que cuatro letras tiene... Potser només les venien a Palafolls?

M'agrada recordar l'avi amb el seu mig somriure abans d'explicar un acudit que no coneixem tots, o amb la boqueta en forma d'anar a xiular-nos alguna cançó. M'agrada recordar-lo assegut al sofà predisposat a veure el Barça, escoltant la ràdio abans d'anar a dormir, presidint la taula de nadal i totes les taules familiars, jugant a la botifarra al casino de Palafolls, o fent el cafè al casino de Girona. Explicant-nos detalls de la ciutat de les campanes que li regalavem, regant l'hort, cuinant el menjar per els gossos, llegint El Punt, preparant magrana, fent una merescuda migdiada al sofà de Llagostera, explicant-me coses de la guerra, recordant detalls de Susqueda, o cantant-nos "les noies que porteu rissos".

Faré un apunt, l'avi era qui més sabia de tot, qui recordava qualsevol data, qui no oblidava mai cap nom, qui hauria estat un gran jugador al trivial, el millor rival de joc per la Júlia i en Lluís.

Ens malcriava una miqueta, ara ja ho podem confessar, i per culpa seva som "noies caparichoses"... La veritat és que amb ell mai ens ha faltat de res i ha estat el causant de que penséssim que la vida era una miqueta més fàcil.

Els de casa seva som com som, en part, gràcies a ell. Els anys al seu costat ens han marcat, han estat una suma de petits detalls amb els que ens ha deixat un rastre inesborrable, un record perdurable. Et trobarem a faltar.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Un Nokia del tamaño de un zapato


No me había pasado hasta hoy (aunque hoy no es hoy, es el jueves 29 de noviembre que es cuando escribí este post pero no recordé colgarlo). No me había pasado hasta hoy y mira que desde los 3 años y medio que hace que me fui de Madrid me podría haber pasado unas cuantas veces, tantas como navidades he pasado cerca de luces que no iluminan ni Fuencarral, ni Gran Vía:

Os sitúo. Estamos a finales de noviembre y las calles ya están llenas de motivos navideños y empiezan a sonar los primeros "uiuishus". Es noviembre señores, solo noviembre! Mi madre tiene su propia teoría que dice que hasta el 1 de diciembre no se puede montar el árbol. De hecho una clara prueba de lo avanzados que vamos es que a principios de mes la programación de cine de domingo ya me había deleitado con dos películas típicas americanas de navidad y todavía no habíamos guardado los ventiladores, y ni mucho menos encendido las calefacciones.

En fin, esta descarga prematura de luces de colores me recuerda los años que pasé en Madrid. Cuando todavía los más atrevidos no habían cambiado el pantalón corto por el largo, en Avenida Burgos ya tocaba pensar en familias, planazos navideños para decir "feliz navidad" a todos por pocos céntimos, anunciar móviles que en aquél entonces eran lo más de lo más y acompañarlo todo de nieve, árboles, sonrisas, luces... Ah! y el nuevo logo de Movistar.

Tanta luz en Barcelona me ha hecho recordar en concreto un proyecto, porque como os contaba la situación lo vale y porque fue el primero, y ya solo esto lo convierte en especial.

Marta, mi jefa, se me acercó un día y me dijo la frase mágica: -Esto lo vas a llevar tu! Me temblaban las piernas, nunca antes había llevado un proyecto sola, y entre ilusión e inexperiencia cogí aquel briefing.

Se trataba de coordinar una lona enorme que se colocaría en navidades en el medio de la Gran Vía, una lona que costaba mucho más del sueldo sumado de todos los que leamos este post. El toque estrella era que unas lucecitas que en aquel momento eran lo último en publicidad, irían iluminando los móviles que comunicaba ordenadamente (y que cambiaron mil veces hasta su producción).

Hicimos la sesión de fotos, sufrimos mil ajustes y aquella navidad no podía pasar por aquella calle llena de gente sin dedicarle una mirada (y un pequeño guiño).

Aquella lona que algunos criticaban, algunos admiraban y otros, los que iban con prisas por comprar los últimos regalos, ni miraban, era mi primer trabajo de cuentas, el primero que salía del mundo de las adaptaciones de prensa y además fue parte del alumbrado de Callao.

Después de aquel proyecto vinieron muchos más, pero la ilusión del primero nunca se olvida. Así que todavía ahora cuando veo a algún desactualizado con un Nokia del tamaño de un zapato no puedo evitar que me despierte simpatía, uno de estos se encendía intermitentemente en la lona Gran Vía.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cual Madonna


14N, día de huelga general. Me despierto pronto y me dirijo al trabajo. Secretamente deseo toparme con algún piquete en la puerta de las oficinas, pero no han madrugado.  Todo lo que encuentro son unos seguratas protectores que hacen que entre en la Illa cual Madonna en el Sant Jordi. Los flashes dejan de disparar i aligero mi paso, vuelvo a la realidad y me siento sumamente mal y traidora por no haberme quedado en casa.

Debido a circunstancias que no vale la pena nombrar, y que nunca serán una excusa lo suficientemente poderosa, he tenido que venir y siento un extraño remordimiento. Traiciono a mis principios y, desde mi ordenador, sigo cualquier noticia relacionada para que no se me olvide qué día es hoy. Será un buen modo de irme auto flagelando durante todo el día. Pasan unos minutos y finalmente decido declararme en servicios mínimos para que disminuya mi incansable culpa. Además, para dejar constancia, voy a escribir este post.

Me gusta confiar en la gente y ver la vida positivamente y con un toque de color rosa, además del vaso medio lleno y preferiblemente de cerveza, pero ha llegado un punto en que resulta complicado confiar en alguien para que pueda poner solución a esta situación. 

Todo aquello que pensaba que era lejano a mi entorno ahora lo tengo cerca. Algunos conocidos no saben si cobrarán el mes que viene, otros están en las listas del paro, mi hermana no encuentra trabajo, los afortunados con trabajo tienen contratos precarios en los que casi pagan por dejarles ir, muchos anuncian que no podrán comprar regalos en navidad, algunos ni siquiera comida, otros que no llegan a fin de mes, en la tele no paramos de ver tristes desahucios, muchos conocidos sufren porque no podrán pagarle un futuro a sus hijos, otros no pueden permitirse tenerlos.

A ver, preguntemos a aquellos que salen en las banderolas electorales de la Diagonal si realmente conocen a alguien en una situación así, si algunos han sufrido en primera persona aunque sea solo uno de estos problemas y si realmente su programa nos da una solución.

Que intenten por unos minutos darme un nombre y un apellido, un conocido, el amigo de un amigo, el cuñado de un primo. A lo mejor, después de que alguno consiga contestarme y convencerme de que realmente le preocupa esa persona, después tendrá mi voto.

De momento recuerdo otros tiempos, mientras me imagino de fondo la voz de Madonna cantando: "A long, long time ago I can still remember" y, sin éxito, intento rellenar de nuevo el vaso.

martes, 2 de octubre de 2012

La barra de genios

Mi Iphone 4S no va todo lo bien que tendría que ir por ser un Iphone 4S recién actualizado, así que decido traerlo al doctor. Pido hora en el famoso Genius Bar y me dan hora para dentro de una semana. He pedido cita en la nueva tienda de Paseo de Gracia, supongo que debe ser la Dexeus de los Iphones, así que no me sorprendo cuando me hacen esperar tanto.

El día 1 de octubre acudo a mi encuentro. Es una enorme tienda de 3 plantas llena de extranjeros mirando su Facebook y curiosos que quieren tocar un Iphone 5. Esperamos 3 minutos y al momento…

Nos recibe David, se presenta, nos da la mano y pregunta en qué nos puede ayudar. Los trabajadores de Apple son gente amable, entendida y simpática. Creo que muchos departamentos de RRHH tienen mucho que aprender de ellos… A ver, niñas del Bershka y del Día %: Me da igual si son las 11 y Loli todavía no ha desayunado, si Fanny ayer tuvo cita con el “Jona”, si Pili tiene que ir al baño mientras está cobrando o si Andrea no se ha comido el pollo… Solo quiero que me cobréis esta camiseta y que os molestéis a mirarme un segundo mientras lo hacéis!

Después de un chequeo David me da un Iphone nuevo, ojalá en la vida todo fuera tan fácil, y mientras me configuran mi “nuevo” móvil me pregunto a quién perteneció. Podría ser de mi amigo Quim que se lo cambiaron un par de meses antes en el mismo sitio, de algún político al que detesto, de algún compañero de trabajo con el que nunca he hablado o de algún japonés que lo ha llenado anteriormente de fotos.

Con este pensamiento salgo de la tienda, donde he dejado mi antiguo móvil, y mi mente hace el recorrido inverso. ¿Pertenecerá mi Iphone dentro de pocos días a otra persona? ¿A algún “convidat” de Albert Om? ¿A alguien con quien he compartido autobús en alguna ocasión? ¿O quizás su nuevo dueño será el encargado de comunicarme algún día un notición?

Quien sabe... tal vez, dentro de un tiempo, vuelva a mi este aparato y creeré que voy de estreno con toda la ilusión.