lunes, 2 de julio de 2012

Camí a Cebú

Al 2009 vas emprendre un viatge amb dues llagosterenques a la maleta, NY era el destí i el Groucho’s alegraves els sopars dels qui paraven.

Ara, 3 anys després, es demostra que ets un cul inquiet i que creuar l’Atlàntic se t’ha quedat petit. En aquesta ocasió ja no serviràs més plats, sinó dibuixos plens d’il•lusió i llibres maquetats amb la firma de la casa Barceló.

Llagostera avui està trista, ens marxa una artista local, la senyoreta Alba, la cambrera del Mas Ros, la germana de l'Arnau, l’habitual dels “mercadillos”, la que pren tallats al pub, la que menja croissants al Pa Fi, la que remena els pilonets de la botigueta, que passa per Ca la Ramona, que dina a casa l’àvia Lolita, que saluda per el pati a la Paquita, que fa "recados" per la Ruth a Can Madí, que descobreix nous grups amb l'Esteve.

Llagostera està trista però més tristos estem els teus amics. Es marxa una Nopatranki, l’Albi, la mona que arregla el món als bars, la parella artística d’en Norman, la companya d’infància de la generació del 86, la creadora de logos, una gran patinadora, la hippie de la colla, l’experta musical, la nostra Julia Roberts.

Et desitgem el millor. Els teus amics que t’estimem moltíssim... la teva colla.

lunes, 19 de marzo de 2012

¡Lluííííís!

No suele escuchar pero sabe cuando le necesitas, no suele escribir pero es un gran escritor, no suele recordar los cumpleaños pero acierta todas las fechas del trivial, es el más fuerte en quirófano pero llora fácilmente con una película, no suele cocinar pero prepara los mejores platos, no suele cantar pero tiene una gran voz, no es un gran orador pero tiene grandes argumentos, no se acuerda de los chistes pero sabe reír, no suele llamarme pero se acuerda a menudo de mi.

Él es mi padre, el niño que tiraba piedras desde los árboles a las niñas en Susqueda, el veterinario salvavidas, el hijo preferido de Montserrat, el único hombre de Can Roig, el bailarín de los eventos de la fundación Simon de la Simona, el hombre con el coche que huele peor, el cantante de Solius, el ciclista del Rocatal, el alma de Pradoluengo.

Él es mi padre, mi protector, seguramente el culpable de que esté un poco mimada, que no sepa a quién llamar cuando se me rompe la nevera, que no sepa cambiar “coixinets”, que no sepa más de ordenadores, que no sepa colgar un cuadro, que no sepa hacer la declaración de la renta, que no sepa qué tomar cuando tengo fiebre.

De él he heredado las ganas de viajar, de estudiar, de hacer deporte, de conocer otros idiomas, de conocer y saber en general, de valorar aquellas cosas importantes (y las que no lo son), de tener cada día que pasa más paciencia, de apreciar una buena película o un buen vino, de buscarlo todo en internt, de querer ganar en los juegos de mesa. Sé que no le agradezco toda esta herencia lo suficiente, pero su ayuda me convierte hoy en la persona que soy, una hija feliz.

Es despistado, pero el que más nos quiere, el mejor, el más divertido, el más alegre. Seguramente todos aquellos que le conocéis no os sorprenderéis de que en las fotos todo el mundo saque su mejor sonrisa y diga Lluíííííííís. A partir de ahora añadidle luego un Turon.

Gracias y feliz día del padre! T’estimo!

jueves, 15 de marzo de 2012

La chica del turbante amarillo

Son las 8. Llego a casa, pongo cuatro adornos para que se intuya el ambiente festivo, escondo la ropa que tengo tirada en la cama, busco 3 sillas plegables para que tengamos la oportunidad de sentarnos todos, preparo copas, la botella de vino y espero.

Los españoles por regla general somos impuntuales, así que la primera en llegar es Yu. Yu es una japonesa muy simpática, sonriente, amiga de Elena en Bristol que aterrizó hace un par de días en la ciudad condal. Nos sentamos, abrimos una botella de vino y aprovechamos para conocernos mientras esperamos a los siguientes invitados.

Dos copas de vino después llegan Norman, Clara, la cumpleañera, y la comida. Los 3 son artistas y hacen que dude un momento en entregarle a Alba mi regalo de cumpleaños, mi primera manualidad. Nunca se me ha dado bien recortar, pintar y pegar, así que he tardado 26 años en verme capaz de adornar un marco de fotos.

Hacemos los preparativos para la cena, felicitamos a Alba, nos resumimos nuestras últimas semanas con un simple “bien” y llegan Maria y Laits. Ya estamos todos, tomamos asiento.

Más vino, pizzas, ensalada de cous-cous, aceitunas, pastel, velas, un deseo y grandes esfuerzos para hablar castellano entre nosotros. Forzamos alguna palabra, dicha con acento catalán, y es inevitable que se nos escape la risa.

María y Yu se van y ocupan sus sillas Carla y, más tarde, Guillem. Cambiamos el idioma a catalán y acompañamos las últimas conversaciones de la noche de sabores dulces.

Las cenas en el número 139 marcan. La compañía nunca es la misma, aunque algunas caras conocidas repitan una y otra vez, tampoco lo es el idioma. Los debates son siempre interesantes, inesperados, entretenidos, en ocasiones surrealistas.

Las horas pasan sin que nos demos cuenta y pronto se acaba el día 14. Un cumple más, pero una noche menos. Una noche menos en el pisito de Aribau.

martes, 28 de febrero de 2012

Calle melancolía

Bajamos del avión, tomamos el bus y, al pasar por las calles de Lisboa, tengo la sensación de retroceder 20 años. Edificios antiguos, azulejos, suelos irregulares, gente vestida de marrón, de azul oscuro, pantalones de pana, tranvías, ropa tendida en las calles. Me miro los pies y siento que mis New Balance de color azul chillón desentonan en este ambiente.

Bajamos en la Plaza Marqués de Pombal y una extraña sensación de melancolía se apodera de mí, echo de menos algo que no reconozco, me parece estar leyendo un libro y mi mirada va describiendo barrocamente aquello que veo. En Lisboa parece imposible decir un nombre sin acompañarlo de 4 adjetivos, es simplemente impensable.

La capital portuguesa es literaria, pienso, cuando de repente veo a Fernando Pessoa en una terracita tomando café. Me quedo observando y me parece escuchar un susurro “As vezes ouço passar o vento; e só de ouvir o vento passar, vale a pena ter nascido.”

Yo también escucho el viento y disfruto del regalo, de mi regalo de navidad.

martes, 13 de diciembre de 2011

Un quinto con unas patatitas

Sí, el martes no es un buen día. Es justo cuando te das cuenta de que la semana acaba de empezar, de que recuerdas vagamente que hiciste el sábado y el domingo pasado y de que quedan muchos días para el fin de semana siguiente, para ser exactos 4 (96 horas, 5.760 minutos, 345.600 segundos).

Sales de casa, se te engancha un vaso de plástico con restos de café en la punta del zapato derecho, mientras fijas la atención en tu pie llega el autobús 33, la gente empieza a subir y cuando consigues deshacerte del vaso y entrar tú no queda ni un asiento libre. A las 8.15 en Barcelona hay mucho tráfico y estás de pie soportando las frenadas bruscas del conductor justo el día que has decidido ponerte tacones. En fin, intentas olvidar el trayecto (que has acompañado con “Brown eyed girls” y “Sweet Caroline” para que no fuera tan trágico), llegas al trabajo y se cierran las puertas del ascensor cuando ya tenías un brazo dentro. Respiras hondo, le das de nuevo al botón y subes. Llegas a la oficina y solo piensas en tomar un café, entonces te das cuenta que la cafetera se ha quedado sin agua. Definitivamente el segundo día de la semana no es un buen día y si lo juntamos con la cifra 13 tenemos, en toda regla, una mala combinación, MARTES13.

Aun así no es la única. También lo es el verde con el azul, un café con una bolsa de chuches, el hambre con las ganas de comer, un Barça-Madrid con el final de Lost, los números del paro y un Louis Vuitton, un día de fiesta con la gripe, la lluvia con el viento, Mortadelo y Filemón, Farruquito con un coche.


Las malas combinaciones existen, las conocemos, nos molestan y nos sirven para darnos cuenta de que también existen las buenas. El chocolate con churros, el jamón con un buen vino, Júlia y Quimet, un quinto con unas patatitas, las rebajas con acabar de cobrar, una peli con palomitas, la Coca-Cola con un poco de limón, el “all” con el “oli”, Llagostera con amigos, Barcelona con una buena canción.

viernes, 21 de octubre de 2011

Sobre ruedas

Abrocharse los patines mucho más fuerte que cuando lo haces en un entreno, comprobar que las ruedas no se puedan salir, ponerte bien el traje porque sabes que durante los 5 próximos minutos de movimiento no lo vas a poder tocar, retocarte el maquillaje, beber un poco de agua con nervios, estirar, intentar escuchar los últimos consejos del entrenador mientras asientes con la cabeza, mirar hacia la multitud e intentar buscar a los tuyos, sentir a la gente gritar como si te quedara todo muy lejos, que se te pongan los pelos de punta y temblar un poco, mirar de reojo a tus compañeras, apretarles muy pero que muy fuerte la mano, decirles “ens veiem després”, salir a comerte el mundo.

Fueron 16 años y supongo que una de las cosas que echo más de menos después de pasar tanto tiempo sobre ruedas son estos minutos, los 5 previos de ritual y los 5 de ejecución. Me resulta muy difícil describiros en el blog esta sensación, pero aquellos que la hagáis compartido entenderéis bien porque resulta tan especial.

Durante 16 años el ritual se repitió muchas veces y esta sensación, por suerte, nunca se perdió. Lo habíamos hecho mil veces pero los nervios que sentíamos eran siempre los del primer día.

Hubieron muchos primeros días y millones de recuerdos que ahora, cuando nos encontramos, no podemos evitar comentar: el primer europeo en Hanau, el campeonato de Fontajau, el baile de “Cupidos”, la medalla de oro en el europeo de Nantes, las compañeras, el famoso minuto 4, la medalla de plata en el europeo de Dinamarca, las elevaciones imposibles, el mundial de Argentina, el de Murcia, la convivencia en una roulotte en Alcoy, los festivales, el cassette de éxitos como “La puerta de Alcalá”, los intensivos en el pabellón, Portugal, los grandes platos de pasta, las lentejuelas, los entrenos en plazas de grandes ciudades, los bocadillos de fuet de la “flor de Maig”, el frío que pasábamos en la pista del pabellón o del instituto, las dichosas figuras obligatorias, la pasión compartida, vender números y de todo para poder viajar, debutar, “El futuro está en tus pies” de Rosa de España, que nos robaran el taxi en un día de lluvia, ir a la Generalitat, los dientes o pestañas postizas, la recibida de la gente de Llagostera al volver de Francia, la amistad, la alegría, el esfuerzo general.

Mil momentos, mil recuerdos, mil piruetas sobre ruedas para no olvidar jamás.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El mundo es un pañuelo de 6 grados

Seis grados de separación es una teoría que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios, más popularmente lo hemos llamado toda la vida "el mundo es un pañuelo".
El concepto está basado en la idea de que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera.

Supongo que por eso no debería sorprenderme cuando mi hermana conoce en el metro de Londres a uno de los mejores amigos de mi amigo Miquel tras empezar una conversación al ver escrito en la mano de Júlia “Lara anell”, palabra reconociblemente catalana.
Tampoco debería sorprenderme que el año pasado compartiera piso y vivencias con un chica de Venezuela, Vane, y que nos diéramos cuenta de que teníamos un amigo en común. Vecino de Venezuela para ella, compañero de New York para mí.

No debería sorprenderme, pero me sorprende. El mundo es un pañuelo y Facebook nos está ayudando a darnos cuenta de ello a marchas forzadas. Agregamos a alguien y tenemos amigos en común con él de la universidad, de nuestra familia de Zaragoza o de nuestro trabajo en Madrid. Alguien conectado a distintas partes de nuestra vida, muy distintas entre sí.

Y no solo cuando agregamos amigos, porque todos aquí ¡TODOS! hemos cotilleado la página de perfil de alguien desconocido (o semi-desconocido) y nos hemos sorprendido en silencio al ver totas esas amistades que nos unen.

Dicho eso, y volviendo al experimento seis grados, no debería sorprenderme saber que estuve a solo 4 grados de Bin Laden, así que todos los que leéis eso y me conocéis estáis a 5, a solo 5.

Ah! Y a 3 grados de Brad Pitt, lo que os convierte a vosotros en el 4o grado, supongo que este dato es mucho más bonito y romántico para terminar este blog.

martes, 27 de septiembre de 2011

ELENA

Aquest escrit va sobre tot allò que penses però que mai dius. Sobre l’amistat, l’amor, la complicitat i totes aquelles paraules acabades en AT que només ens transmeten coses bones.

A vegades hi ha persones que, sense motiu evident, te les estimes i son part de tu. Persones que ho veuen blanc quan tu ho veus negre, que pujen quan tu baixes, persones altes mentre tu ets baixa, que son al pol sud quan tu justament ets al nord, que criden quan tu vols tranquilitat, persones que te les estimes per damunt de tot encara que a vegades et facin perdre els nervis.

Nosaltres en coneixem una i podem jurar que, tot i ser la cabra més boja que coneixem, no la canviariem per res del món. Si encara no heu encertat qui és us ajudarem, aquesta persona és l’Elena, la Lena, la Roquet, el flamet, la croqueta
Fa anys que ens coneixem i, tot i que a vegades estem molts dies sense veure’ns, quan ens retrobem és com si no hagués passat el temps.

Companya de viatge, de nits gironines, de Barcelona, de classe, de gimnàs, l’amiga de fa somriure i que sap escoltar.

Segurament tots a les vostres vides teniu a algú com l’Elena. Algú molt diferent a tu però que forma una part molt important de la teva vida, algú que necessites tenir a prop.

Sabem que aquesta experiència et marcarà, et farà créixer, viuràs coses noves, faràs noves amistats, aprendràs, potser algun moment enyoraràs Llagostera, però també sabem que serà única així que aprofita al màxim cada moment.

Gaudeix aquesta etapa!